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Nexala® 30 cápsulas es un complemento alimenticio elaborado a base de Theracurmin®, Akbamax® y Vitamina D3.
Nexala® 30 cápsulas esta especialmente destinado a la población general y particularmente a personas con trastornos articulares.
Se recomienda la ingesta de Nexala® acompañada de un vaso de agua. Nexala®, es apto para celíacos e intolerantes a la lactosa.

Cada cápsula de Nexala® contiene, Theracurmin® una dispersión coloidal de partículas submicrónicas de curcumina y curcuminoides, de tamaño cercano a la nanoescala que son estables y dispersables en agua; esta nueva y única forma de preparación, consigue obtener una notable mejora de la absorción y de su biodisponibilidad. Akbamax® con una preparación específica procedente de la boswelia serrata, a la que hemos dejado las sustancias químicas que son activas, en concreto el ácido acetil-11-keto-ß-Boswellico (AKBA), enriquecido en más de 4 veces, el cual juega un papel beneficioso en la mejora del esfuerzo de huesos, músculos y articulaciones, además de Vitamina D que contribuye al mantenimiento de los huesos en condiciones normales y contribuye al mantenimiento de niveles normales de calcio en sangre.
| Información Nutricional | Por 2 Cápsulas | %VRN* |
|---|---|---|
| Extracto de Boswellia, (AKBAMAX®) | 200 mg | – |
| Acidos Boswelicos | 150 mg | – |
| Extracto de cúrcuma, (THERACURMIN®) | 180 mg | – |
| Curcumina | 65 mg | – |
| Colecalciferol (Vitamina D3) | 20 μg | 400% |
*Valor de Referencia de Nutrientes |
EAN: 8470001872708
CÓDIGO NACIONAL: 187270.8
Las lesiones y molestias osteoarticulares se producen cuando se altera el equilibrio del sistema formado por huesos, articulaciones y estructuras musculares. Existen diversos factores que pueden modificar la composición o el funcionamiento del sistema osteoarticular, favoreciendo la aparición de afecciones musculares o articulares que limitan el movimiento.
Entre los principales factores se encuentran:
Envejecimiento natural del organismo, que provoca un desgaste progresivo de cartílagos, huesos y tejidos conectivos.
Enfermedades reumáticas o degenerativas, que afectan directamente a las articulaciones y estructuras periarticulares.
Estilo de vida, como la práctica de ejercicio físico intenso o la realización de determinados trabajos con sobrecarga mecánica repetitiva.
Factores ambientales, como las bajas temperaturas o la humedad, que pueden agravar la sintomatología articular en personas predispuestas.
El envejecimiento conlleva cambios estructurales progresivos en el sistema osteoarticular que afectan tanto a la densidad ósea como a la funcionalidad de las articulaciones.
A partir de los 30 años comienza una pérdida gradual de densidad ósea. Los huesos van perdiendo calcio y otros minerales esenciales, lo que provoca:
Disminución de la masa ósea.
Mayor fragilidad estructural.
Incremento del riesgo de fracturas.
Los huesos largos de brazos y piernas se vuelven especialmente vulnerables debido a esta pérdida mineral progresiva.
Con el paso del tiempo, las articulaciones también experimentan modificaciones en el cartílago y el tejido conjuntivo:
El cartílago articular se desgasta y pierde elasticidad.
Las articulaciones se vuelven más rígidas y menos flexibles.
Puede aparecer dolor o molestias, especialmente en rodillas, cadera y muñecas.
Las articulaciones de la cadera y la rodilla pueden comenzar a perder cartílago como parte de los cambios degenerativos propios de la edad. Asimismo, en las articulaciones de los dedos, el cartílago se reduce y los huesos pueden adelgazarse ligeramente.
El estilo de vida desempeña un papel fundamental en la salud del sistema osteoarticular. Tanto la actividad física como la alimentación influyen directamente en el mantenimiento de huesos y articulaciones en buen estado.
La práctica regular de ejercicio ayuda a mantener la densidad ósea y la movilidad articular.
El fortalecimiento muscular mejora la estabilidad de las articulaciones.
Una nutrición equilibrada aporta los nutrientes necesarios para conservar la estructura ósea y el tejido cartilaginoso.
Mantener un estilo de vida activo es, por tanto, uno de los principales factores protectores frente al deterioro osteoarticular.
No obstante, el ejercicio físico de alta intensidad, especialmente cuando se realiza de forma prolongada, sin descanso adecuado o con una técnica incorrecta, puede convertirse en un factor desencadenante de molestias o lesiones articulares.
1.MedlinePlus. Cambios en huesos, músculos y articulaciones por el envejecimiento. MedlinePlus Enciclopedia. 2024. Disponible en: https://medlineplus.gov/spanish/ency/article/004015.htm 2.MSD Manual (versión para el hogar). Efectos del envejecimiento en el sistema musculoesquelético. 2024. 3.Carter M, et al. Physical activity and bone health. NIH Public Access (PMCID: PMC6179512). 2014. 4.Brooke-Wavell K, et al. Strong, steady and straight: UK consensus statement on physical activity and bone health. Br J Sports Med. 2022;56(15):837-846. 5.Landinez Parra NS, et al. Proceso de envejecimiento, ejercicio y fisioterapia. SciELO. 2012. 6. Manaye S, et al. The role of high-intensity and high-impact exercises on bone health: a systematic review. PMC. 2023. 7.Xiaoya L, et al. Effect of different types of exercise on bone mineral density. Nat Sci Rep. 2025.